1Co 14:1-5
"Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lengua no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación."
Pablo no menosprecia el don de lenguas — él mismo habla en lenguas (14:18). Pero en el culto colectivo, la profecía es preferible porque edifica a la Iglesia. El criterio no es la experiencia subjetiva del hablante, sino el beneficio objetivo de la congregación.
1Co 14:19
"Pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para también instruir a otros, que diez mil palabras en lengua."
La proporción 5:10,000 es hiperbólica pero elocuente: cinco palabras inteligibles valen más que diez mil ininteligibles para la edificación de la Iglesia.