1Co 6:12-14
"Todas las cosas me son lícitas, pero no todas convienen... El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo. Y Dios, que resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros por su poder."
Pablo cita dos lemas corintios: "Todo me es lícito" y "Los alimentos son para el vientre" — y los corrige. El cuerpo no es moralmente neutral — pertenece al Señor y será resucitado. La resurrección corporal fundamenta la ética sexual.
1Co 6:19-20
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo."
El argumento final: el cuerpo del creyente es naos tou hagiou pneumatos — templo del Espíritu Santo. La profanación del templo es profanación del Espíritu. "Habéis sido comprados por precio" — la redención implica pertenencia. La santidad sexual no es legalismo — es adoración.