1Co 7:3-5
"El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; y asimismo el marido no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer."
La mutualidad conyugal de Pablo es revolucionaria para el mundo antiguo: tanto el marido como la mujer tienen deberes y derechos iguales en el matrimonio. El cuerpo de cada cónyuge pertenece al otro — no como propiedad, sino como entrega mutua.
1Co 7:10-11
"Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor, que la mujer no se separe del marido... y que el marido no abandone a su mujer."
Pablo distingue entre la enseñanza del Señor (7:10-11) y su propia opinión inspirada (7:12). La prohibición del divorcio viene de Jesús (Mt 5:32; 19:9). El 'pero si se separa' indica que Pablo reconoce que las separaciones ocurren — pero la reconciliación es siempre el objetivo.