Ap 1:12-16
"Y me volví para ver la voz que hablaba conmigo; y vuelto, vi siete candeleros de oro; y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del Hombre, vestido hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. Y su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; y sus ojos como llama de fuego."
La visión de Cristo glorificado combina imágenes de Daniel 7 (Hijo del Hombre), Daniel 10 (el ser celestial) y Ezequiel 1 (la gloria divina). Cada elemento es simbólico: vestiduras sacerdotales, cabellos blancos (eternidad/sabiduría), ojos de fuego (omnisciencia penetrante), pies de bronce (juicio), voz de muchas aguas (majestad irresistible), espada de la boca (Palabra de Dios).
Ap 1:17-18
"Y cuando le vi, caí a sus pies como muerto; y él puso su diestra sobre mí, diciendo: No temas; yo soy el primero y el último, y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades."
La reacción de Juan (caer como muerto) es la respuesta adecuada a la visión de la gloria divina (cf. Is 6, Ez 1, Dn 10). Cristo se identifica: Primero y Último (divinidad eterna), Vivo que fue muerto (encarnación y crucifixión), Vivo para siempre (resurrección y exaltación), Poseedor de las llaves de la muerte y del Hades (soberanía sobre la muerte).