Ap 10:9-11
"Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Tómalo y cómelo; y amargará tu vientre, pero en tu boca será dulce como miel. Y tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era en mi boca dulce como miel, pero después que lo comí, se me volvió el vientre amargo."
El librito comido hace eco de Ezequiel 3:1-3. La Palabra de Dios es dulce en la boca (promesas, consuelo, gloria) pero amarga en el vientre (juicio, sufrimiento, persecución). La profecía verdadera no es solo consoladora — incluye el juicio que amarga.