Ap 16:1-2
"Y oí una gran voz que salía del templo, que decía a los siete ángeles: Id, y derramad sobre la tierra las siete copas de la ira de Dios. Y fue el primero, y derramó su copa sobre la tierra; y vino una úlcera maligna y dolorosa sobre los hombres que tenían la marca de la bestia."
Las siete copas son el juicio completo y final — a diferencia de los sellos y trompetas (que eran parciales, 'tercios'), las copas son totales. Hacen eco de las plagas de Egipto: úlceras, mar en sangre, ríos en sangre, calor del sol, tinieblas, Éufrates seco, gran terremoto.
Ap 16:9
"Y los hombres fueron quemados con gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas; y no se arrepintieron para darle gloria."
La respuesta humana al juicio: no arrepentimiento, sino blasfemia. El juicio no produce automáticamente arrepentimiento — el corazón endurecido blasfema aun delante de la ira de Dios. La libertad humana persiste incluso en el juicio.