Ef 6:10-12
"Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes."
La guerra espiritual es real pero invisible. Los enemigos no son personas (sarx kai haima), sino poderes espirituales: principados (archas), potestades (exousias), gobernadores de las tinieblas (kosmokratoras), huestes espirituales (pneumatika tes ponerias). La armadura es necesaria porque el enemigo es real y poderoso.
Ef 6:14-17
"Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; sobre todo, tomad el escudo de la fe... y el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios."
Las 6 piezas de la armadura: (1) cinturón de la verdad — integridad; (2) coraza de justicia — la justicia de Cristo; (3) calzado del Evangelio — prontitud para proclamar; (4) escudo de la fe — apagar los dardos inflamados; (5) yelmo de la salvación — protección de la mente; (6) espada del Espíritu — la Palabra de Dios, única arma ofensiva.