🇧🇷 🇺🇸 🇪🇸
🌐 🇧🇷 PT 🇪🇸 ES 🇺🇸 EN
Marcos 15

La Crucifixión y la Muerte del Hijo de Dios

El juicio ante Pilato, el Vía Crucis, la crucifixión y el grito de abandono

✝️ La Crucifixión (15:22-39)

Marcos 15:34
"Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloí, Eloí, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?"
El grito de abandono es el punto más bajo de la kenosis — el vaciamiento del Hijo de Dios. Jesús cita el Salmo 22:1 en arameo — la lengua de su infancia, la lengua más íntima. Este no es un grito de desesperación teatral, sino una experiencia real: el Hijo que siempre estuvo en comunión perfecta con el Padre experimenta el abandono que el pecado merece. En la teología de la expiación sustitutiva, Jesús carga el juicio que debería recaer sobre los pecadores — incluyendo la separación de Dios. El Salmo 22, sin embargo, termina en victoria (Sal 22:24-31) — el abandono no es la última palabra.
Marcos 15:39
"Y el centurión que estaba frente a él, viendo que así había expirado, dijo: Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios."
La confesión del centurión es el clímax del 'secreto mesiánico' de Marcos. Durante todo el Evangelio, Jesús mandó silencio sobre su identidad. Ahora, ante la cruz, un soldado romano pagano — el representante del poder imperial que lo crucificó — confiesa: 'Hijo de Dios.' Es la ironía suprema: la cruz, que parecía ser la derrota definitiva, es el momento de la revelación máxima. La identidad de Jesús se revela no en el poder, sino en la debilidad; no en el trono, sino en la cruz. Este es el corazón de la teología de la cruz (theologia crucis) de Marcos.