Ro 8:1-4
"Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús... Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte."
Ouden ara nyn katakrima — declaración presente, no solo futura. Lo que la ley mosaica no pudo hacer (debilitada por la carne), Dios lo hizo: envió a su Hijo para condenar el pecado en la carne — en la encarnación y en la cruz, el pecado fue juzgado definitivamente.
Ro 8:14-17
"Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!"
La adopción (hyiothesia): el Espíritu nos capacita para clamar 'Abba, Padre' — la palabra íntima que Jesús usó en Getsemaní. Hijos → herederos → coherederos con Cristo: la herencia incluye tanto el sufrimiento como la gloria.